Me ha dicho un libro esta tarde que es el prestamista el que fija los intereses,
no voy a parar quieta, buscaré y conoceré individuos por las culturas más exóticas, hablaré con todos con los idiomas más complejos, usaré mis mejores gafas de lejos y no pararé quieta hasta encontrarlo.
El prestamista entonces me rescatará galopando sobre un perro verde gigante y galoparemos hacia un lugar tranquilo y en paz.... donde me revelará mis intereses verdaderos y así nunca más me descubriré resolviendo diariamente ejercicios de materias que no me interesan, o intentando formular una opinión sobre un asunto que (veo que) tiene tremendísima importancia pero que, bien pensado, no me interesa, o comiendo algo que no me interesa, (o que decir de) bebiendo algo que no me interesa y tantos otros.
viernes, 18 de mayo de 2012
jueves, 26 de abril de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
Por salvarnos.
No es consuelo, por ahora,
saber que estamos solos
pero vivos.
No me queda tiempo en la vida
para agradecer que por ti,
que no estás,
ya no me sirve el fulgor prudente.
Que sólo me sirven los
"¿cuando vuelvo a no verte?"
si al pronunciarlos con los pies en la tierra
me provocan el movimiento y la muerte.
saber que estamos solos
pero vivos.
No me queda tiempo en la vida
para agradecer que por ti,
que no estás,
ya no me sirve el fulgor prudente.
Que sólo me sirven los
"¿cuando vuelvo a no verte?"
si al pronunciarlos con los pies en la tierra
me provocan el movimiento y la muerte.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Tu nombre está grabado en todos los árboles
Mi revolución consiste en enseñar a todo el mundo a hablar, como tu le hablas a los gatos.
http://www.youtube.com/watch?v=71jsCGZ91Ss
http://www.youtube.com/watch?v=71jsCGZ91Ss
martes, 7 de febrero de 2012
A veces (sólo a veces)
..En mi vida me hace llorar
el humorístico orden
en que se suceden los acontecimientos.
el humorístico orden
en que se suceden los acontecimientos.
lunes, 30 de enero de 2012
Unas cuantas estaciones sin parada
Era verano del 96. Yo comía un trozo de bizcocho de naranja y supongo que tenía la boca un poco seca, como siempre me pasa con el bizcocho. Estaba en mi cuarto. Estaba muy cerca de estar vacío, tenía el colchón en el suelo y una doble altura que yo utilizaba para leer. Tenía dos ventanas opuestas, que por eso mismo competían por ofrecer las mejores vistas: Oriente, que tenía el mar, y poniente, que tenía la sierra y un pueblecillo.
Sonaba Blackberry Stone de Laura Marling, aunque por aquel entonces ella debía tener 5 años. Por la luz dorada que se proyectaba de la ventana de poniente deduje que eran alrededor de las 8 de la tarde.
Salí de mi pequeño hogar y me ví en el patio-azotea común. Mi habitación componía una de las muchas esquinas de aquel lugar inmenso y altísimo, última planta de una unidad habitacional suspendida en Marsella.
No había nadie más fuera de su cuarto pero todas las puertas estaban abiertas y de cada una se escapaba un aroma que me atraía curiosa, con los ojos bien abiertos.
Esa tarde encontré fuera también a un chico. Valiente. No debimos hablar mucho, o quizás de nada diferente, porque no lo recuerdo, pero me cogió fuerte de la mano y lideró mi búsqueda, y los dos trotábamos muy rápido por los pasillos de todas las plantas.
Y así la conocí a Ella, que estaba boca arriba en paz en su cama, con una leve sonrisa y en silencio, y le daba la luz tenue, que usaba de sábana. Nos acurrucamos a su lado y nos abrazamos, y más tarde, llegaría la noche.
Sonaba Blackberry Stone de Laura Marling, aunque por aquel entonces ella debía tener 5 años. Por la luz dorada que se proyectaba de la ventana de poniente deduje que eran alrededor de las 8 de la tarde.
Salí de mi pequeño hogar y me ví en el patio-azotea común. Mi habitación componía una de las muchas esquinas de aquel lugar inmenso y altísimo, última planta de una unidad habitacional suspendida en Marsella.
No había nadie más fuera de su cuarto pero todas las puertas estaban abiertas y de cada una se escapaba un aroma que me atraía curiosa, con los ojos bien abiertos.
Esa tarde encontré fuera también a un chico. Valiente. No debimos hablar mucho, o quizás de nada diferente, porque no lo recuerdo, pero me cogió fuerte de la mano y lideró mi búsqueda, y los dos trotábamos muy rápido por los pasillos de todas las plantas.
Y así la conocí a Ella, que estaba boca arriba en paz en su cama, con una leve sonrisa y en silencio, y le daba la luz tenue, que usaba de sábana. Nos acurrucamos a su lado y nos abrazamos, y más tarde, llegaría la noche.
domingo, 22 de enero de 2012
Goodnight travel
El 31 de Agosto de 1991 era mi primer día en el Lugar.
Salí porque, irremediablemente, necesitaba provisiones, y eché a andar y andé y andé y llegó el momento de volver.
Y entonces di la vuelta,
y no recordaba cuál era mi casa.
No lo había sabido en ningún momento!
De ese lugar,
yo sólo había salido.
Así que miré todas las casas de la calle,
y como es natural
ninguna me resultaba la mía.
Y pregunté a los pocos que rondaron por allí,
y como es natural, de eso,
nadie decía nada.
Entonces me senté en la acera y esperé
a que yo volviese a salir de mi casa a por provisiones,
y preguntarme a mí misma así, cuál era mi casa,
Y como es natural,
yo tampoco sabía nada.
Salí porque, irremediablemente, necesitaba provisiones, y eché a andar y andé y andé y llegó el momento de volver.
Y entonces di la vuelta,
y no recordaba cuál era mi casa.
No lo había sabido en ningún momento!
De ese lugar,
yo sólo había salido.
Así que miré todas las casas de la calle,
y como es natural
ninguna me resultaba la mía.
Y pregunté a los pocos que rondaron por allí,
y como es natural, de eso,
nadie decía nada.
Entonces me senté en la acera y esperé
a que yo volviese a salir de mi casa a por provisiones,
y preguntarme a mí misma así, cuál era mi casa,
Y como es natural,
yo tampoco sabía nada.
sábado, 14 de enero de 2012
Cómo viajar con un desconocido: Capítulo I
De todas las cuestiones que puedan haber surgido, responderé la que al menos yo, considero la primera: ¿Por qué?
Por qué irse, quiero decir.
Muchas personas han invocado al Tema del deseo de Dejarlo todo y Escapar, y se me ha aparecido y manifestado y personificado en los más diversos lugares y momentos (antes de un examen, después de un examen, en la más cómoda reunión de fumadores de hierba habituales, en cafés, en el tren de cercanías, camino ya de casa tras una gran noche de sábado, en mi propia casa) a través de las bocas más pintorescas, o preciosas, o dolorosas, o no del todo sinceras, o maniáticas.
Por ejemplo, mi amigo Luis quiere dejar el país porque, al no poder superar su odio obsesivo-compulsivo a las faltas de ortografía, prefiere ser feliz todos los años que tarde en conocer la gramática rusa mejor que los rusos con los que conviva.
Pero he encontrado razones que se han dejado clasificar, para empezar, las físicas. El olor del aire, la dureza del agua, la condenada ortogonalidad de los edificios, la ausencia de césped, la lejanía de las montañas) Hay quien puede confundir la historia de su vida con una novela carcelaria.
Por otro lado están, las razones psicológicas. Y de todas ellas destaco la que denomino "gentitis". Sin atender a comportamiento concreto de los individuos ni de los grupos, la concentración de gente puede crear afecciones tales como la pérdida del sentido de la amistad, el uso de los demás como compañía temporal, el olvido de los intereses personales, el olvido de los intereses ajenos o la total abstracción, saturación.
Existen también las razones biológicas. La búsqueda de la diversidad, el gusto irremediable por los pelirrojos, la necesidad de confluencia de miradas.
Y por último, las razones verdaderas:
No haber encontrado en un lugar ni a la soledad; ni a la gente.
Por qué irse, quiero decir.
Muchas personas han invocado al Tema del deseo de Dejarlo todo y Escapar, y se me ha aparecido y manifestado y personificado en los más diversos lugares y momentos (antes de un examen, después de un examen, en la más cómoda reunión de fumadores de hierba habituales, en cafés, en el tren de cercanías, camino ya de casa tras una gran noche de sábado, en mi propia casa) a través de las bocas más pintorescas, o preciosas, o dolorosas, o no del todo sinceras, o maniáticas.
Por ejemplo, mi amigo Luis quiere dejar el país porque, al no poder superar su odio obsesivo-compulsivo a las faltas de ortografía, prefiere ser feliz todos los años que tarde en conocer la gramática rusa mejor que los rusos con los que conviva.
Pero he encontrado razones que se han dejado clasificar, para empezar, las físicas. El olor del aire, la dureza del agua, la condenada ortogonalidad de los edificios, la ausencia de césped, la lejanía de las montañas) Hay quien puede confundir la historia de su vida con una novela carcelaria.
Por otro lado están, las razones psicológicas. Y de todas ellas destaco la que denomino "gentitis". Sin atender a comportamiento concreto de los individuos ni de los grupos, la concentración de gente puede crear afecciones tales como la pérdida del sentido de la amistad, el uso de los demás como compañía temporal, el olvido de los intereses personales, el olvido de los intereses ajenos o la total abstracción, saturación.
Existen también las razones biológicas. La búsqueda de la diversidad, el gusto irremediable por los pelirrojos, la necesidad de confluencia de miradas.
Y por último, las razones verdaderas:
No haber encontrado en un lugar ni a la soledad; ni a la gente.
miércoles, 11 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
sábado, 13 de noviembre de 2010
Tus manos este invierno.
Tanto sientes (tú) como no sientes (tú).
Tanto siento (yo) como no sientes (tú).
Tanto sientes (tú) como no siento (yo).
Tanto siento (yo) como no siento (yo).
Cargo con la tierra que haga falta para dejarte lejos. Porque ya no nos echamos de menos...
Tanto siento (yo) como no sientes (tú).
Tanto sientes (tú) como no siento (yo).
Tanto siento (yo) como no siento (yo).
Cargo con la tierra que haga falta para dejarte lejos. Porque ya no nos echamos de menos...
sábado, 23 de octubre de 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
...
Mi fantasma no deja de perseguirnos.
De hecho hoy, ha llamado al timbre mientras decías algunas de las palabras mágicas y he temido tanto que fuera otra vez él, que estaba como deseando de por fin abrirle la puerta, dejarle entrar y veros a los dos ahí, para partirme de pena (es decir, sonreir) y confirmar que al menos, soy capaz de predecir acontecimientos terroríficos.
De hecho hoy, ha llamado al timbre mientras decías algunas de las palabras mágicas y he temido tanto que fuera otra vez él, que estaba como deseando de por fin abrirle la puerta, dejarle entrar y veros a los dos ahí, para partirme de pena (es decir, sonreir) y confirmar que al menos, soy capaz de predecir acontecimientos terroríficos.
domingo, 10 de octubre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
Despierta, cabrón.
Y los arquitectos jóvenes y guapos que vinieron a inspirar a los novatos el primer día en la uni, utilizaban las manos para poco más que cuidarse la barba de gafapasta y hacer maquetas de sus 84.238.645 versiones del Centro de Intervención Turística Nosequé Polladas y para bla bla bla y jajaja jéjéjé, y para no teneis que perder la ilusión pero teneis que hacer lo que os piden y blablabla sólo os juntaréis con arquitectos y demás blasfemia. Y todo bien claro a power point. Buen trabajo chicos!
Y ojo con el que quiera ser los Beatles en arquitecto, o Dalí en arquitecto, Regina Spektor en arquitecto, mis amigos de Alhama en arquitecto, o Olivia Bee en arquitecto, o probar a saco y a ciegas a ver quién puede llegar a ser como arquitecto y como no arquitecto, todo a la vez, que a eso no le vamos a prestar atención que nosotros somos neoindies y todo eso nos parece demasiado notas, con esos zapatos no vamos a entrar al Buda, que tu aprobaste ideación?.
Y desde aquí hago un llamamiento a algún pájaro que quiera colarse en mi vida y colocarme, descolocarme aún más, destruirlo todo, desordenarlo mucho más de lo que ya está, para que sólo lo mire a él cuando vuela, y que me haga chocarme con las paredes para atraparlo.
Y ojo con el que quiera ser los Beatles en arquitecto, o Dalí en arquitecto, Regina Spektor en arquitecto, mis amigos de Alhama en arquitecto, o Olivia Bee en arquitecto, o probar a saco y a ciegas a ver quién puede llegar a ser como arquitecto y como no arquitecto, todo a la vez, que a eso no le vamos a prestar atención que nosotros somos neoindies y todo eso nos parece demasiado notas, con esos zapatos no vamos a entrar al Buda, que tu aprobaste ideación?.
Y desde aquí hago un llamamiento a algún pájaro que quiera colarse en mi vida y colocarme, descolocarme aún más, destruirlo todo, desordenarlo mucho más de lo que ya está, para que sólo lo mire a él cuando vuela, y que me haga chocarme con las paredes para atraparlo.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Porción de.
El banco de madera negra y musgo a la puerta de la biblioteca vieja de Clifton Road tiene que seguir descansando orgulloso sobre la roca cuadriculada y roja que viste el suelo de esta misma enorme porción de tierra.
Imagino que tras la espalda flácida y translúcida de una Propper Lady nacida con la bendición de su familia en el hospital local, que ahora come patatas con un tenedor de plástico, estará el tejido sedoso y estampado de su camisa de Charity, y, finalmente detrás, el mensaje inoxidable "Aquí se sentaba Anne Harris a mirar el mar" que seguirá llevando el banco clavado sí o sí en su placa central.
Una de las primeras veces que andé aquella calle muerta, cuando aún no había empezado a llover para siempre, había un chico rubio, con unos ojos admirables, pecoso, sin sangre y definitivamente hermético sentado en el banco esperando a alguien.
Con el tiempo se sucedieron tantos y tantos ocupantes temporales del banco... pero ya respeté más su anonimato, su sexo irrelevante y su mirada neutra.
(...)
Imagino que tras la espalda flácida y translúcida de una Propper Lady nacida con la bendición de su familia en el hospital local, que ahora come patatas con un tenedor de plástico, estará el tejido sedoso y estampado de su camisa de Charity, y, finalmente detrás, el mensaje inoxidable "Aquí se sentaba Anne Harris a mirar el mar" que seguirá llevando el banco clavado sí o sí en su placa central.
Una de las primeras veces que andé aquella calle muerta, cuando aún no había empezado a llover para siempre, había un chico rubio, con unos ojos admirables, pecoso, sin sangre y definitivamente hermético sentado en el banco esperando a alguien.
Con el tiempo se sucedieron tantos y tantos ocupantes temporales del banco... pero ya respeté más su anonimato, su sexo irrelevante y su mirada neutra.
(...)
sábado, 7 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
lunes, 26 de julio de 2010
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